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ARTÍCULOS DE INTERÉS

Esta sección tiene como finalidad brindar información orientativa sobre temas relacionados con la salud. La misma no debe ser interpretada como consejo médico profesional.

Anticonceptivos hormonales



Un nuevo hito (4) en la anticoncepción hormonal

MIRANDA, el primer anticonceptivo oral monofásico con estrógeno natural.

MIRANDA es el primer anticonceptivo oral monofásico con un estrógeno natural. Combinado con Nomegestrol, un progestágeno de alta eficacia anticonceptiva y larga vida media, MIRANDA aporta significativas ventajas en comparación a otros preparados monofásicos (1):

  • Menor impacto sobre la coagulación
  • Sin cambios significativos en el perfil lipídico
  • Sin cambios significativos en la glucemia e insulinemia

Con una presentación de 24 comprimidos activos y 4 placebos, MIRANDA ofrece un índice de Pearl de 0.38 (2), es decir mayor al observado en regímenes 21/7 (0.81). Esto se debe a la reducción del tiempo con placebos así como a la mayor vida media del norgestimato, lo que disminuye el impacto de eventuales olvidos (5).

MIRANDA ofrece un excelente control del ciclo con sangrados menstruales regulares, cortos y más leves y muy bajo porcentaje de spotting o sangrado intermenstrual, menor al observado en otros esquemas monofásicos (3).

MIRANDA es más fácil de tomar que otros anticonceptivos orales combinados que utilizan el mismo principio activo, ya que todos los comprimidos tienen igual composición, lo que evita los errores en la secuencia de toma, tan frecuentes en los anticonceptivos de fases múltiples, aportando a una mayor eficacia y tolerancia del método (3).

MIRANDA ha sido aprobado en numerosos países y hoy está disponible en la Argentina.

Este producto es producido por ELEA, laboratorio nacional líder en salud femenina, con una trayectoria de calidad e innovación en el mercado de la anticoncepción de más de 40 años y con el más amplio portfolio para el cuidado de la salud de la mujer en todas sus etapas: anticoncepción, embarazo, climaterio, osteoporosis


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Anticonceptivos orales

Una historia Redonda

Los primeros anticonceptivos orales comenzaron a usarse en la década del 50, cuando se descubrió la influencia de ciertas hormonas sobre el ciclo menstrual.

Después de realizar varias pruebas, salió a la venta el primer anticonceptivo hormonal oral. Dichas píldoras se basan en la acción de dos hormonas los estrógenos y la progesterona. El mecanismo anticonceptivo primario es impedir la ovulación. Además modifican la mucosa del útero y el moco cervical.

Las primeras píldoras contenían una combinación de estrógenos y progestágenos en todas ellas, pero en altas dosis. Tiempo después se elaboro una forma secuencial, esto es: en la primera mitad se administraba sólo estrógeno y en la segunda mitad, una combinación de estrógeno y progestágeno. Pero este método fue rápidamente desechado.

Algunos años más tarde apareció una mezcla que se llama trifásica, porque divide el ciclo en tres fases y ofrece distintas dosis de estrógeno y progestágeno en cada una.

En la década del 60 se comprobó que los estrógenos podían tener efectos no deseados (desórdenes cardiovasculares, tumores, etc). Surgió entonces, la necesidad de buscar la dosis más pequeña posible, que no produjera un impacto importante de efectos secundarios y que, a la vez, brindara un muy buen nivel de anticoncepción.

La mayor ventaja obtenida en los últimos años consiste en la disminución drástica de la cantidad de hormonas que contienen las píldoras y la incorporación de nuevos progestágenos que han hecho disminuir significativamente los efectos colaterales.

Hoy en día, la protección anticonceptiva es muy alta y los efectos secundarios indeseados prácticamente no existen. Como resultado de ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que los anticonceptivos orales pueden tomarse de por vida, sin interrupciones.

Además se los considera un buen método para todas las etapas de la vida.

Cambios, avances y beneficios

La reducción de las dosis hormonales ha traído, en consecuencia, una gran disminución (y hasta la desaparición) de algunos efectos colaterales.

  Lípidos Coagulación Vello Resistencia
a la insulina
Accidentes
vasculares
Anticonc. Antiguos Presentaban
un efecto
negativo
Aumentaban la
coagulación 
con riesgo de 
trombosis
Se notaba
mayor
crecimiento
del vello
Aumentaba Aumentaban
el riesgo
Anticonc. Actuales Existe un 
efecto neutro
No tienen ese 
efecto, salvo 
en pacientes con un alto consumo de tabaco
No tienen ese
efecto, y aún
pueden disminuirlo
No modifican el perfil de insulina No aumentan
el riesgo, salvo para pacientes 
fumadoras

Cuidados para tomar en cuenta

La hora de toma tiene que ser aproximadamente la misma todos los días: si hay demasiada distancia entre una toma y otra puede haber ligeras pérdidas de sangre. Lo conveniente es tomar la píldora olvidada antes que transcurran 12 horas.
Si se excedió de ese tiempo, durante ese ciclo habrá que agregar algún otro método de barrera.

Si se producen vómitos, diarreas o se está tomando antibióticos u otra medicación, hay que consultar con el médico, ya que la protección puede no ser total.

Además

  • Las píldoras de baja dosis producen una menstruación escasa, por lo cual las pacientes que las toman prácticamente no sufren anemias.
  • Disminuyen la cantidad de embarazos ectópicos.
  • Mejoran las displasias mamarias.
  • Mejoran los quistes funcionales en los ovarios.
  • Protegen contra el cáncer de ovario y endometrio.

Como se evalúa un método anticonceptivo

Un método anticonceptivo se considera apto cuando reúne las siguientes características:

  • Reversible
    Si la paciente desea embarazarse, lo logrará suspendiendo su uso.
  • Inocuo
    No debe tener efectos secundarios que puedan devenir en un daño orgánico.
  • Aceptable por parte de la pareja
    Debe convenir a los usuarios, a sus pautas culturales, religiosas, etc.
  • Eficaz
    Tiene que asegurar el mayor grado posible de anticoncepción. A pesar de la seguridad que ofrecen los anticonceptivos hormonales orales en la actualidad, no se debería comenzar ningún tratamiento sin una consulta previa con el ginecólogo.

Fatiga crónica

Una enfermedad de diagnóstico difícil

Para describir esta enfermedad se han señalado una larga serie de síntomas : fiebre leve, dolor de garganta, inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello y en las axilas, dolor muscular, cefaleas, pérdida de la memoria, dificultades de concentración, irritabilidad, desórdenes del sueño, depresión, náuseas, etc.

Es muy importante recurrir a la ayuda de un médico que se encuentre familiarizado con este síndrome, ya que estos síntomas pueden ser confundidos o asociados con otras enfermedades.

Para las personas que padecen el síndrome de fatiga crónica (Encefalomielitis Miálgica) es fundamental acceder al diagnóstico. Pero, como se trata de una enfermedad poco difundida, muchas veces pasan varios años hasta que se consigue ponerle nombre a su afección.

Síntomas

Fiebre leve, dolor de garganta, inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello y en las axilas, dolor muscular, cefaleas, pérdida de la memoria, dificultades de concentración, irritabilidad, desórdenes del sueño, depresión, náuseas, etc. Es muy importante recurrir a la ayuda de un médico que se encuentre familiarizado con este síndrome, ya que estos síntomas pueden ser confundidos o asociados con otras enfermedades.

De allí surge la necesidad de lograr un diagnóstico certero, que permitirá elegir el tratamiento más efectivo para cada caso.

Diagnóstico

La causa de este síndrome no ha sido hallada todavía, pero la enfermedad se puede distinguir (según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, con sede en los EEUU) por estas características:

  • El paciente sufre fatiga durante por lo menos 6 meses.
  • Los síntomas reducen en un 50 % por lo menos su rendimiento habitual.
  • Se descartaron otras enfermedades con síntomas similares.

Tratamiento

Hay numerosos tratamientos disponibles para ayudar a aliviar los síntomas pero, como todavía no se ha detectado la causa, no existen terapias para curar la enfermedad en sí.

Entre los medicamentos más utilizados se hallan los antibióticos, los antidepresivos, la Gamma globulina, las vitaminas, los suplementos nutricionales y las hierbas medicinales.

Hay muchos otros que aún se encuentran en etapa experimental. Los tratamientos varían según el médico que los aplique; por otra parte, no todos los pacientes responden a un mismo tratamiento de igual forma.

Compartir el problema

La importancia de frecuentar un grupo de mutua ayuda es enorme, ya que posibilita que enfermos y familiares compartan sus experiencias y mejora el estado de los pacientes, su autoestima, autonomía y seguridad. Además de dar apoyo a sus integrantes, estos grupos pueden brindar información y educación para la prevención llevando a cabo una verdadera acción social.

Hepatitis B

Se estima que en el mundo aproximadamente 300 millones de personas están crónicamente infectadas por virus B, de las cuales 2 millones mueren por año debido a complicaciones posteriores a la infección: cirrosis y carcinoma hepatocelular

¿Qué es la hepatitis B?

La hepatitis B es causada por un virus altamente infeccioso que ataca al hígado. La infección del virus de la hepatitis B (HBV, por sus siglas en inglés) puede conllevar a padecer una enfermedad grave, daños al hígado, y en algunos casos, la muerte.

La mejor manera de protegerse de la hepatitis B es a través de la vacuna contra esa enfermedad, la cual han probado que es segura y eficaz.

¿Quiénes corren el riesgo de contraer hepatitis B?

Usted puede estar en riesgo de contraer hepatitis B si:

  • Tiene un trabajo en el que está expuesto a sangre humana
  • Comparte su vivienda con alguien que padece de infección permanente de HBV
  • Se inyecta drogas
  • Tiene relaciones sexuales con alguien infectado con HBV
  • Tiene relaciones sexuales con más de una persona durante un periodo de seis meses
  • Recibió una transfusión de sangre antes de que hubiera disponible mejores análisis de sangre (1975)
  • Padece de hemofilia
  • Sale del país hacia áreas en las que existe un alto índice de hepatitis B

¿Cómo se propaga el HBV?

El HBV se encuentra en la sangre y en ciertos fluidos corporales de las personas infectadas con hepatitis B. Estos fluidos son: suero, semen, secreciones vaginales y saliva. El virus de la hepatitis B no se encuentra en el sudor, las lágrimas, la orina, o las secreciones respiratorias. El contacto con aun cantidades pequeñas de sangre puede causar infección.

La hepatitis B se propaga de las siguientes maneras:

  • Sexo sin protección
  • Uso de drogas por inyección
  • Durante el parto, de la madre al hijo
  • Contacto con sangre o llagas abiertas de una persona infectada
  • Mordiscos humanos.
  • Contacto cercano entre personas que comparten la misma vivienda, o artículos de uso personal tales como navajas de rasurar, o cepillos de dientes
  • Al usar agujas sin esterilizar para: abrir agujeros en las orejas, inyectarse drogas, hacerse tatuajes o en acupuntura al usar la misma aguja de vacuna en más de una persona

La hepatitis B NO se propaga de las siguientes maneras:

  • Contacto casual, tal como darse la mano
  • Comer alimentos preparados por una persona portadora
  • Al besar en las mejillas
  • Al compartir utensilios de mesa, platos o tazas
  • Al visitar en sus hogares a personas infectadas
  • Jugar con un niño infectado
  • Estornudos o tos

Síntomas de la hepatitis B

Más de la mitad de los adultos que contraen hepatitis B nunca presentan ningún síntoma o señales de la enfermedad. Cuando reciben los resultados de los análisis de sangre indicando que tuvieron o tienen la enfermedad se sorprenden. Si las personas presentan señales o síntomas, esto es lo que probablemente puedan observar:

  • Pérdida de apetito
  • Piel y ojos amarillos (ictericia)
  • Náusea, vómito
  • Fiebre
  • Debilidad, cansancio, falta de energía para trabajar por semanas o meses
  • Dolor abdominal o de las coyunturas
  • Orina oscura

Preguntas Frecuentes

  • ¿Cuál es la diferencia entre una infección aguda y una infección crónica?
    Una infección aguda es súbita, cura en breve lapso y luego se va o puede evolucionar a una enfermedad crónica, ésta dura más de 6 meses y puede recurrir muchas veces, a menudo sin síntomas.
  • ¿Cómo sé si tengo, o he tenido, hepatitis B?
    La única manera de saber si en este momento padece de hepatitis B, se ha recuperado, es un portador crónico, o es sensible a la hepatitis B es haciéndose un análisis de sangre.
  • ¿Por qué es tan grave la hepatitis B en las mujeres embarazadas?
    Las mujeres embarazadas que tienen una infección de HBV frecuentemente transmiten la enfermedad a sus bebés. Muchos de éstos desarrollan infecciones de HBV de por vida, y hasta un 25% desarrollarán fallos hepáticos o cáncer. Todas las mujeres embarazadas deberían hacerse análisis al principio del embarazo para determinar si tienen una infección de hepatitis B.
  • ¿Cómo se puede evitar la hepatitis B?
    La vacuna en contra de la hepatitis B puede proteger entre un 90 y un 95% de las personas saludables. La vacuna es segura para ponérsela a los bebés, niños y adultos en tres dosis durante un periodo aproximado de seis meses. Incluso, la vacuna se puede administrar de manera segura a mujeres embarazadas, siempre y cuando los factores de riesgo lo justifican. La vacuna de hepatitis B es segura y los efectos secundarios son menores.
  • ¿A qué edad se puede poner la vacuna en contra de la hepatitis B?
    Recientemente fue aprobada su incorporación al calendario de vacunación. A partir del 1ero de Noviembre del 2000 debe se administrará a todos los recién nacidos en nuestros hospitales
  • ¿Cuántas vacunas se necesitan?
    Se necesitan una serie de tres vacunas
  • ¿Qué debo hacer si pertenezco a uno de los grupos en riesgo?
    Hablar con su médico y asesorarse sobre la necesidad de la vacuna. Su médico le realizará un análisis de sangre sencillo y le explicará los resultados.

    La vacuna de Hepatitis B es una estrategia segura y efectiva que puede prevenir una enfermedad de transmisión sexual y un carcinoma hepático
  • ¿Cuál es la diferencia entre la hepatitis B y las hepatitis A y C?
    Las hepatitis A, B y C son causadas por virus que atacan y lesionan el hígado, y todas pueden causar síntomas similares.

    Generalmente, las personas contraen la hepatitis A al comer alimentos o tomar bebidas contaminadas, pero también se transmite sexualmente. La hepatitis C, conocida anteriormente como hepatitis que no es A ni B, es un virus que nace en la sangre y que se propaga de la misma manera que la hepatitis B. Ambas hepatitis pueden causar problemas hepáticos de por vida, mientras que la hepatitis A muy ocacionalmente produce falla hepática, sin embargo debido a su alta prevalencia (importante número de casos en nuestro país), puede ser causa de hepatitis grave.
  • La hepatitis B es más contagiosa que la hepatitis C
    En los últimos 20 años se han identificado un importante número de virus hepatotropos (con afinidad por el hígado) capaces de producir inflamación aguda y crónica, denominados virus de la hepatitis A, B, C, D, E, G, Complejo GB, el reciente descripto TTV (virus transmitido por transfusión), cada uno de ellos con características epidemiológicas y clínicas particulares.

Infección por Chlamydia

¿Qué es la chlamydia?
Chlamydia ó Chlamydia trachomatis es el agente infeccioso que causa la infección bacteriana de transmisión sexual más frecuente en el ser humano. La infección con Chlamydia puede dar lugar a distintas enfermedades en el aparto genital tanto del hombre como de la mujer.

¿Cuáles son los síntomas de chlamydia?
Las personas infectadas con chlamydia pueden tener un flujo Genital, y pueden notar un quemazón al orinar. Las infecciones en el recto pueden causar molestias o dolor. En muchos casos, la persona no notan ningun síntoma (50% mujeres y 25% de hombres).

¿Qué tan pronto aparecen los síntomas?
Si hay síntomas, generalmente aparecen de 1 a 2 semanas después del contagio.

¿Cómo se diagnostica la chlamydia?
Usted necesitará visitar a su médico para ser examinado. Se necesita una prueba de laboratorio para determinar si usted tiene chlamydia.

¿Cómo se trasmite la chlamydia?
La Chlamydia se trasmite a través de contacto sexual genital o anal. Esto incluye el contacto del pene a la vagina o al recto. Puede también ser trasmitida de la madre al niño durante el nacimiento.

¿Quién contrae la chlamydia?
Cualquier persona que tenga sexo genital o anal puede ser infectada con Chlamydia.

¿Cuál es el tratamiento para la chlamydia?
La Chlamydia se trata con antibióticos. Existe un tratamiento efectivo y seguro con una sola dosis de Antibiótico (Monodosis), que asegura la erradicación del germen.

¿Qué sucede si la chlamydia no es tratada?
Sin tratamiento, hay una buena posibilidad de desarrollar complicaciones. Las mujeres desarrollan con frecuencia la enfermedad pélvica inflamatoria (EPI), una condición dolorosa que ocurre cuando la infección se extiende a los órganos reproductivos. La EPI puede causar esterilidad en mujeres. Los hombres pueden sufrir dolor e hinchazón en el área escrotal, y la infección por chlamydia puede también conducir a esterilidad en los hombres.

¿Cómo puede prevenirse la chlamydia?
Se deben utilizar preservativos para disminuir la posibilidad de infección. Si usted piensa que esta infectado, evite cualquier contacto sexual hasta que vea al doctor. Si está infectado, notifique a sus parejas sexuales inmediatamente para que así puedan ser atendidos y tratados.

Todas las personas con diagnóstico de infección por Chlamydia trachomatis deben, además, ser testeadas para confirmar o descartar otras enfermedades transmitidas por vía sexual como el virus del HIV-SIDA, la hepatitis B, y el herpes; entre otras.

Infecciones urinarias

Los síntomas habituales de las infecciones urinarias son los siguientes:

  • Micción frecuente
  • Ardor al orinar
  • Dolores en el bajo vientre

La infección urinaria más frecuente (y por eso más conocida) es la cistitis. Sin embargo, la necesidad urgente de orinar (disuria) y el ardor no siempre son aviso de que se está sufriendo esta enfermedad. La cistitis es una infección de la vejiga. La uretritis es la infección de la uretra. Los síntomas son similares, pero el tratamiento no es el mismo.

Las infecciones urinarias bajas (que afectan la uretra y la vejiga) son muy habituales en la mujer. Predominan en el hombre sólo durante el primer mes de vida. De allí en adelante, aparecen más a menudo en el sexo femenino, y esta preponderancia va aumentando con el transcurso de los años.

De niñas a adultas:

En las distintas etapas de la vida hay diferentes causas.

Antes del año de vida las infecciones urinarias bajas se deben, por lo general, a malformaciones del tracto urinario que tienen relativa severidad.

Es importante que todas las mamás sepan de su existencia y que, ante alteraciones en la conducta del bebé, en su ritmo alimentario o en la evolución del peso, concurran al pediatra para descartar una posible infección

En la adolescencia, y especialmente cuando se producen las primeras relaciones sexuales, las infecciones urinarias se vuelven muy frecuentes. El motivo principal es que, durante el coito, las bacterias que se encuentran en la zona perineal (y que provienen del contenido intestinal) se desplazan hacia la uretra. Como ésta, a diferencia de la del hombre, es corta, esas bacterias pueden penetrar en la vejiga, ayudadas por el movimiento del acto sexual.

La facilidad de este tránsito se explica si recordamos que el perineo de la mujer tiene tres orificios: ano, vagina y uretra, que se encuentran muy cercanos entré sí. Esto favorece la infección urinaria.

Elementos que favorecen la infección

Está comprobado que el uso anticonceptivo del diafragma más el gel espermicida facilita o favorece la aparición de infecciones urinarias, ya que el diafragma modifica la posición de la uretra y el gel espermicida puede contener sustancias que eliminan a las bacterias que defienden al cuerpo de la infección.

La episiotomía (practicada en la mayoría de las partos por vía baja) también es una causa frecuente, porque al cicatrizar modifica la estructura del cuerpo, acercando el ano a la zona vaginal.

El uso de apósitos durante el período menstrual facilita la trayectoria de las bacterias desde el ano hacia la vagina.

Prevención

Algunos hábitos pueden convertirse en buenas armas de prevención:

  • Es fundamental el evitar el arrastre de las bacterias de la zona anal hacia la zona vaginal y uretral. La higiene después de defecar debe hacerse de adelante hacia atrás.
  • Hay que orinar frecuentemente y de forma completa, porque de lo contrario se promueve la multiplicación de bacterias en la vejiga.
  • Es importante una buena hidratación, ya que facilita la micción y la expulsión de las bacterias.
  • La ropa ajustada dificulta la secreción común, que tiene que fluir libremente. Por otro lado, comprime la uretra contra la vejiga.

Cuidados para las embarazadas

Hay bacterias que no producen respuesta inflamatoria y, por lo tanto, no provocan síntomas. Durante el embarazo se debe controlar (por lo menos una vez por trimestre) la orina de la mujer, porque si padece una infección asintomática y no se trata, puede padecer una infección grave durante el puerperio.

Tratamiento

Cuando una mujer padece disuria debe consultar al médico. Para efectuar un diagnóstico, el médico le ordenará un análisis de orina (obtenida en forma aséptica).

Si es posible, solicitará también un cultivo. Hasta la obtención del primer resultado, puede recomendar un tratamiento sin saber todavía cuál es la causa. Lo más probable es que recete un antibacteriano y que, con los resultados de los estudios, corrija la medicación para encontrar la más adecuada para la paciente.

Si una cistitis no se trata, se corre el riesgo de padecer una infección urinaria alta, ya que los gérmenes pueden ascender comprometiendo los riñones. Además, la toma de antibióticos no recetados es un grave error, porque si la dolencia no es una infección, pueden necesitarse otro tipo de medicamentos (antimicóticos, antiparasitarios, etc).

Osteoporosis

Durante la Menopausia, el organismo de la mujer sufre varios cambios, algunos de ellos son claramente perceptibles como los trastornos del sueño, los bochornos o las fluctuaciones en el estado de ánimo, pero otros no se presentan de forma tan evidente, aunque no por ello son menos importantes.

Una de éstas alteraciones es la OSTEOPOROSIS, nombre científico con el que se designa a la pérdida de los minerales que forman parte de los huesos, haciéndolos de un aspecto más esponjoso y por consecuencia más frágiles. En el climaterio, por la falta de estrógenos (hormona sexual femenina), la pérdida de material óseo es mayor que en los años previos. Así, si a los 35 años los huesos contenían alrededor de 1,200 miligramos de minerales por cada centímetro cuadrado, a los 60 años ésta cantidad es de únicamente 700 miligramos, es decir que nuestro sistema óseo es, a ésa edad, doblemente frágil.

Los estrógenos cumplen una importante función de preservación de la resistencia de los huesos; después de la menopausia, los huesos tienden a volverse más endebles, aunque en diferentes grados. Esta es la razón por la que las ancianas pierden estatura al envejecer y por la cual aumenta el riesgo de fracturarse un hueso en una caída. Sin embargo, los métodos modernos de diagnóstico permiten detectar fácilmente una pérdida ósea excesiva. El tratamiento con estrógenos puede ayudar a prevenirla. Igualmente, la resistencia ósea se refuerza mediante dieta y ejercicio adecuados. Resulta importante, ahora más que nunca, consumir cantidades suficientes de calcio (leche o yogurt, queso con bajo contenido de grasas o pescado) y mantenerse activas.

Consecuencias de la Osteoporosis

Cuando una persona padece Osteoporosis, la resistencia a los golpes producidos por caídas o accidentes disminuye en forma notable y es común que se produzcan fracturas en los huesos de la columna vertebral, la cadera y la articulación de la muñeca. Habitualmente estas fracturas son dolorosas, deformantes y pueden llegar a incapacitarnos.

Otras de las consecuencias de la Osteoporosis, son la pérdida de la estatura y el encorvamiento de la espalda, debidos a la deformación de las vértebras de la columna.

Factores de Riesgo

Se conocen como factores de riesgo a las condiciones que predisponen a que un individuo contraiga algún padecimiento.

En el caso de la Osteoporosis, identificamos los siguientes:

  • Climaterio
  • Menopausia temprana
  • Pérdida de estatura mayor a 3 centímetros por año
  • Fractura de huesos debida a un golpe leve
  • Estatura menor a 1.55 metros
  • Complexión delgada
  • Piel blanca
  • Edad mayor de 40 años
  • Casos de osteoporosis en la familia
  • Alcoholismo
  • Tabaquismo
  • Tomadoras de café
  • Nutrición deficiente en calcio
  • Ingesta de medicamentos como cortisona o antiepilépticos
  • Inactividad física

Prevensión

A la Osteoporosis es más fácil prevenirla que tratarla, por lo que el inicio de las medidas para evitarla, se deben implementar lo antes posible.

Si bien la Osteoporosis se presenta alrededor de la quinta década de la vida, la pérdida de la masa muscular, fuerza y flexibilidad, se inicia poco después de los cuarenta años. por esta razón iniciar en este momento un programa de acondicionamiento físico y llevar una dieta balanceada, rica en minerales y proteínas, reportará beneficios que no se reflejarán únicamente en una apariencia más juvenil y saludable, sino que además ayudará a mantener la fortaleza de los huesos.

Otras medidas útiles en la prevención de la Osteoporosis, son la reducción en el consumo de cigarrillos, café y bebidas alcohólicas, así como el tratamiento de sustitución de estrógenos.

Ejercicio

La caminata, gimnasia rítmica, ejercicios aeróbicos de bajo impacto, natación y yoga, son actividades que ayudarán a mantenerse al mismo tiempo esbeltas y sanas, así como a prevenir la Osteoporosis, sin presentar riesgo para el sistema óseo.

Tratamiento Médico

Hoy, gracias a los adelantos farmacológicos, la perspectiva de un futuro promisorio se abre para las mujeres en la prevención y el manejo de la Osteoporosis. Varios reportes médicos han demostrado que un tratamiento sencillo basado en la terapia hormonal sustitutiva, la administración de calcio y otros minerales, así como un adecuado programa de ejercicio, no únicamente evita la pérdida de material óseo, sino que lo restituye.

Preguntas y respuestas acerca del Papilomavirus humano y las verrugas genitales

¿Qué es el PVH?
El papilomavirus humano o PVH ("HPV" en inglés) es el nombre que se le da a un grupo viral que incluye a más de 80 tipos diferentes de virus. Ciertos tipos de PVH causan verrugas en las manos o en los pies, mientras que otros pueden causar verrugas genitales visibles. Sin embargo, a veces la infección de PVH no causa verrugas y muchas personas con PVH genital no saben que lo tienen.

¿Qué apariencia tienen las verrugas genitales?
Las verrugas genitales son crecimientos o abultamiento que aparecen en la vulva, en/o alrededor de la vagina o el ano, en el cuello uterino, y en el pene, escroto, ingle o muslo. Pueden sobre salir o ser planas, individuales o múltiples, pequeñas o grandes. Algunas se agrupan en forma de coliflor.

¿Qué sucede cuando el PVH no causa verrugas visibles?
A veces el PVH causa cambios tan sutiles en la piel que éstos no pueden ser detectados a simple vista. Los médicos pueden encontrar estas "verrugas microscópicas" solamente con la ayuda de instrumentos especiales. En otros casos, el PVH puede vivir en la piel sin causar ninguna verruga. Esto es lo que se conoce como infección "subclínica" de PVH.

¿Quién puede contraer el PVH o las verrugas genitales?
La infección de PVH, incluyendo las verrugas genitales, puede ocurrir en hombres y mujeres que esten sexualmente activos de todas las edades, razas y clases sociales, y puede afectar tanto a los homosexuales como a los heterosexuales. Los niños recien nacidos pueden contraer la infección a través de la madre durante el nacimiento, aunque esto ocurre muy raramente.

¿Cómo se contrae el PVH o las verrugas genitales?
El PVH y las verrugas genitales normalmente se transmiten mediante contacto directo, de piel a piel, durante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales con alguien que tenga esta infección. Las verrugas en otras partes del cuerpo, como por ejemplo en las manos, son causadas por tipos diferentes de PVH.

Las verrugas pueden aparecer varias semanas después de tener relaciones sexuales con una persona infectada; también pueden aparecer meses después, o no aparecer nunca. Esto hace que sea difícil determinar con exactitud cuándo y quién le infectó.

Se conoce muy poco acerca de la transmisión de la infección subclínica de PVH, aunque algunos investigadores médicos creen que esta étapa es menos contagiosa que cuando las verrugas genitales estan presentes.

¿Cómo puedo saber si tengo PVH o verrugas genitales?
En algunos casos, es difícil saber. A veces la gente no nota las verrugas porque están dentro de la vagina, o en el cuello uterino o en el ano. Además, muchas veces son del color de la piel y no causan dolor. Son pocas las veces que se presentan síntomas tales como picazón, dolor, o sangramiento.

Algunas veces las verrugas se pueden encontrar durante un examen físico en los hombres o un examen pélvico en las mujeres. Para las mujeres, un resultado anormal en la prueba del Papanicolau (Pap) puede ser la primera señal de aviso que el PVH está presente, aunque el Papanicolau no es una prueba para detectar el PVH.

Ud. debería ir a un doctor o clínica si:

  • Nota algún crecimiento anormal, abultamiento o cambios en la piel de su pene, vagina, vulva o ano o cerca de éstos.
  • Tiene picazón, dolor o sangramiento anormal.
  • Su pareja sexual le comunica que él o ella tiene PVH genital o verrugas genitales.

¿Cómo se diagnostican las verrugas genitales?
Ud. puede examinarse a usted mismo y a su compañero(a) para observar si tienen verrugas, pero recuerde: las verrugas a veces son muy difíciles de ver. También, a veces es difícil distinguir entre una verruga y otras abultamiento o granos. Si Ud. sospecha que tiene verrugas o ha estado expuesto(a) al PVH, visite A SU MÉDICO. El médico le examinará de cerca y posiblemente utilice un lente de aumento para detectar verrugas pequeñas.

Para detectar verrugas u otros tejidos anormales, los médicos aplican a veces una solución de ácido acético (como vinagre) en los genitales. Esto causa que los tejidos anormales se vuelvan blancos lo que facilita su visibilidad. Esta no es una prueba específica para el PVH, y puede resultar en un "positivo falso."

¿Cómo se detecta la infección subclínica de PVH?
La prueba del Papanicolau está diseñada para detectar cambios precancerosos en el cuello uterino y no para detectar el PVH. Sin embargo, muchas veces un resultado anormal del examen de Papanicolau muestra cambios que podrían ser causados por la infección de PVH. Las mujeres con resultados anormales del examen de Papanicolau deberían ser examinadas más de cerca para determinar problemas en el cuello uterino (normalmente por medio de un instrumento llamado colposcopio) o seguir siendo observadas atentamente por un médico.

¿Cómo se tratan las verrugas genitales?
Entre los factores que pueden afectar la selección de tratamiento se incluyen el tamaño, el lugar y el número de verrugas, cambios en las verrugas, las preferencias del paciente, el costo del tratamiento, cúan conveniente es, posible efectos secundarios, y la experiencia del médico en este campo.

Cualquiera que sea el tratamiento, aquí están algunos puntos importantes que deben tenerse en cuenta:

  • Pídale a su doctor una explicación sobre el tratamiento, incluyendo el costo y los posibles beneficios.
  • Asegúrese de comprender bien todas las instrucciones a seguir después del tratamiento, tales como qué hacer si siente algún malestar y cuándo tiene que regresar al consultorio para la siguiente visita.
  • Tenga paciencia, el tratamiento frecuentemente requiere varias visitas médicas y el uso de una variedad de técnicas.
  • Si Ud. está embarazada o piensa que puede estarlo, comuníqueselo a su doctor para que pueda escoger un tratamiento que no le haga daño a Ud. o su bebé.
  • No use tratamientos contra las verrugas que esten a la venta sin receta, ya que éstos no están diseñados para la piel sensible del área genital.
  • Algunos expertos sugieren evitar el contacto sexual con la parte infectada durante el tratamiento. Esto es en parte para proteger el área de la piel que está bajo tratamiento de toda fricción y ayudar a que ésta se sane.

¿Cómo se trata la infección subclínica de PVH?
Aunque los expertos no están de acuerdo en este tema, muchos dicen que no se ha comprobado ningún beneficio al tratar la infección subclínica de PVH. Sin embargo, es importante que los médicos vigilen cuidadosamente los cambios precancerosos en el cuello uterino que se puedan descubrir junto con la infección de PVH.

¿Se pueden curar el PVH y las verrugas genitales?
El tratamiento médico para las verrugas genitales puede ser frustrante, tanto para el médico como para el paciente. En general el paciente puede necesitar de varios tratamientos para eliminar las verrugas genitales.

Ninguno de los tratamientos disponibles es una cura para el PVH. El virus puede permanecer en la piel cercana a las verrugas aún después del tratamiento. Debido a que el virus puede permanecer latente en las celulas, en algunos casos la verrugas genitales pueden volverse a manifestar meses o aún años después de haber recibido el tratamiento. En otros casos, las verrugas genitales pueden no reaparecer.

¿Qué hay respecto al PVH, las verrugas genitales y el cáncer?
Los tipos de PVH ligados al cáncer del cuello uterino no son generalmente los mismos tipos que causan verrugas genitales. Pero una mujer con verrugas genitales, como cualquier otra mujer sexualmente activa, debe hacerse la prueba del Papanicolau una vez al año.

La prueba del Papanicolau efectuada anualmente es la mejor precaución contra el cáncer en el cuello uterino. Esta prueba detecta la presencia de células anormales en la superficie del cuello uterino. Normalmente el cáncer se puede prevenir mediante la temprana detección y tratamiento de los tejidos uterinos anormales.

¿Qué hay respecto al PVH, las verrugas genitales, y el embarazo?
Algunas veces las verrugas genitales pueden causar problemas durante el embarazo y el parto. A causa de los cambios hormonales en el cuerpo durante el embarazo, las verrugas pueden crecer en tamaño y número, sangrar, o hacer el parto más difícil. Muy raramente, los bebés expuestos al PVH durante el nacimiento pueden desarrollar verrugas en la garganta. A pesar de estos riesgos, una mujer con verrugas genitales no tiene necesidad de tener un parto por cesárea a menos que las verrugas estén bloqueando el canal de salida.

Es importante que una mujer embarazada notifique a su doctor en caso que ella o su compañero(s) tenga PVH o verrugas genitales.

¿Cómo puedo evitar el PVH o verrugas genitales?
Algunos de los métodos para disminuir sus riesgos de contraer cualquier enfermedad transmitida sexualmente pueden también ser efectivos contra el PVH o las verrugas genitales.

  • Ud. puede reducir los riesgos de contraer PVH o verrugas genitales no teniendo sexo, o teniendo sexo únicamente con un compañero(a) no infectado(a) que tenga contacto sexual sólo con Ud. Las personas que tienen múltiples compañeros(as) sexuales tienen un mayor riesgo de contraer infecciones que se transmiten sexualmente.
  • Los condones, usados adecuadamente desde el principio hasta el final cada vez que Ud. tiene sexo de cualquier tipo, ofrecen cierta protección si cubren el área infectada por el PVH. Se recomienda el uso de condones con todos los compañeros nuevos o casuales.
  • No se ha comprobado que las espumas, cremas, y otros productos espermicidas tengan ningún efecto contra el PVH y las verrugas genitales.
  • Estos productos son más efectivos si son usados junto con condones, pero no en su lugar.

¿Es normal sentirse preocupado o frustrado por tener PVH o verrugas genitales?
Sí. Algunas personas se sienten muy frustradas, avergonzadas o menos atractivas, o menos interesadas en tener sexo. Se enojan con sus compañeros(as) sexuales, aunque normalmente es imposible saber exactamente cuando o de quien se adquirió el virus. Se sienten atemorizadas de que la infección pueda llegar al cáncer. Es normal sentir todos, algunos, o ninguno de estos sentimientos.

Si Ud. está preocupado por el PVH o las verrugas genitales, recuerde:

  • El PVH genital puede ser controlado.
  • El cáncer del cuello uterino que es el problema más grave asociado con el PVH genital, puede prevenirse fácilmente por medio de pruebas de Papanicolau hechas regularmente y del tratamiento de los cambios de células precancerosas.
  • Infórmese acerca del PVH, esto le ayudará a comprender y a controlar la infección.
  • Ud. no está solo. Se calcula que decenas de millones de gente en los Estados Unidos padecen de la infección de PVH. Para la mayoría es un problema menor.

Infecciones vaginales

Introducción
Las infecciones vaginales resultan ser, probablemente, la causa mas frecuente de consulta en ginecología. La abundante y molesta sintomatología que suele acompañar a estos procesos lleva a la mujer a consultar con su médico. Por otra parte, en no pocas oportunidades, los episodios se repiten en el tiempo como resultado de nuevas infecciones o tratamientos inadecuados o incompletos.

Ecosistema vaginal
Recibe este nombre el medio ambiente vaginal formado por

  • Epitelio vaginal
  • Contenido vaginal
  • Flora bacteriana


La pared vaginal posee un epitelio pavimentoso estratificado no queratinizado y el principal elemento de la flora es una bacteria llamada lactobacilo. Éste cumple una importante función protectora ya que transforma el glucógeno de las células vaginales en ácido láctico. Se crea entonces un medio con pH bajo (ácido) que impide la proliferación de otros gérmenes.

Clasificación
Las infecciones vaginales, patología muy común y probablemente el primer motivo de consulta ginecológica como se dijera en la introducción, se clasifican en

  • Vaginosos bacteriana
  • Candidiasis vaginal
  • Tricomoniasis vaginal
  • Vaginosis bacteriana


La colonización del medio vaginal por bacterias patógenas se produce como consecuencia de una alteración del ecosistema vaginal derivada de una franca disminución del lactobacilo protector. Las causas de la enfermedad son desconocidas, aunque se han postulado diferentes asociaciones como:

  • Múltiples parejas
  • Duchas vaginales
  • Alteraciones hormonales


De todas maneras, por éstas u otras razones, el resultado final es la proliferación, en número importante, de varios tipos de bacterias algunas de las cuales presentan gran poder patógeno. La vaginosis bacteriana presenta manifestaciones clínicas orientadoras como la presencia de flujo vaginal con olor desagradable. A pesar de lo molesto de estos síntomas, la verdadera importancia de la vaginosis bacteriana está dada por las complicaciones que puede provocar. Éstas incluyen problemas ginecológicos y obstétricos. Entre los primeros es posible la aparición, por migración bacteriana, de enfermedad pélvica inflamatoria. La mujer embarazada puede tener rotura prematura de membranas, parto pretérmino y endometritis postparto.
El diagnóstico es relativamente sencillo con la presencia de flujo vaginal homogéneo, pH vaginal mayor a 4,5 y la presencia de las llamadas "células guía" características de esta patología.

El tratamiento no debe demorarse por la posibilidad de las complicaciones mencionadas mas arriba. Las terapias existentes ofrecen muy buena efectividad. En este sentido el metronidazol por vía oral es un clásico.
También se puede optar por la vía vaginal mediante la aplicación de óvulos vaginales. La posibilidad de infecciones mixtas se resuelve con el uso de óvulos vaginales formulados con antibióticos, una droga antihongos y otra para tratar tricomonas. El agregado de Centella Asiática es una posibilidad interesante para mejorar las lesiones.

Candidiasis vaginal
Es en general una enfermedad benigna del tracto genital inferior y se la observa con mayor frecuencia en mujeres que habitan zonas cálidas. Es una patología muy frecuente habiéndose estimado que alrededor del 75% de las mujeres tendrán un episodio durante su vida genital activa. La mayor parte de las infecciones es producida por el hongo Cándida albicans. La enfermedad ocurre cuando este hongo, habitante frecuente de la vagina sin provocar manifestaciones clínicas, aumenta su cantidad (hipercoloniza) en el medio vaginal. Diversas circunstancias favorecen la proliferación de la Cándida, entre las que se han mencionado el embarazo, diabetes no controlada, anticonceptivos orales con altas dosis de estrógeno, el uso de dispositivos intrauterinos (DIU) y la administración de antibióticos. La sintomatología es bastante característica ya que las mujeres presentan prurito (picazón) vulvar, mucosa vaginal inflamada y flujo blanquecino muy típico.
El tratamiento habitualmente se realiza por vía local mediante la aplicación de óvulos vaginales. Los principios activos son derivados del imidazol y tiazol, los que han demostrado ser altamente efectivos. En muchas oprtunidades los óvulos contienen otros agregados activos por la posibilidad de infecciones mixtas. Algunos incorporan Centella Asiática por su capacidad para mejorar las lesiones de la mucosa vaginal.

Tricomoniasis vaginal
Es una infección vaginal producida por un pequeño parásito llamado trichomonas vaginalis. Es causante de hasta un 25% de las consultas por manifestaciones de infección vaginal. Es interesante que en muchas oportunidades no provoca síntomas, pero cuando están presentes existe irritación vulvar, relaciones sexuales molestas o dolorosas y dolor o molestias al orinar. Puede acompañarse de flujo espumoso de color verde amarillento.
El diagnóstico se realiza con los síntomas clínicos, la característica del flujo y, si fuera necesario, mediante la visualización del parásito.
El tratamiento puede realizarse con una dosis única de 2 gramos de metronidazol, siendo conveniente el tratamiento simultáneo de la pareja.
Frente a la posibilidad de infección vaginal mixta resultan de utilidad los óvulos vaginales que contienen metronidazol y otros componentes para cubrir frente a hongos y bacterias. Si los signos son muy manifiestos con la posibilidad de lesiones de la mucosa, es muy útil la presencia de Centella Asiática en la fórmula para acelerar la curación de la mucosa por sus propiedades restauradoras y cicatrizantes.

Dr. Jorge D. Ibáñez
Asesor Médico